viernes, 12 de julio de 2013

Ana y Ángel [1] [2004]

Yo apenas tenía 25 años cuando sucedió lo que relato a continuación. Había roto con mi primera novia poco tiempo antes, y estaba recuperando la confianza cuando conocí a una pareja que cambió mi vida. Ahí va la historia de cuando conocí a Ana y a Ángel, espero que la disfrutéis.

Poco a poco se suceden los meses y cada vez me siento mejor. Tengo más seguridad en mí mismo, y eso se nota. Aunque en mi vida personal las aventuras se suceden, un día un anuncio llama mi atención. En una web de parejas liberales encuentro a un matrimonio que busca un chico menor de treinta años para satisfacerles a los dos. Para ser su esclavo sexual. Quieren encontrar un chico joven y guapo, morboso e incansable en la cama, que obedezca y se amolde a sus necesidades. Al leerlo una bombilla se enciende en mi mente. Vuelven a aflorar esos instintos de sumisión y exhibición que llevaban varios años enterrados. No dejo pasar ni un minuto. Les escribo. Me ofrezco. Quiero ser su "putita". Y acompaño mi email de varias fotos sugerentes, de cuerpo entero, sobre todo de espaldas. No me lo pienso, no me fijo en que de su anuncio se deduce que buscan a alguien totalmente bisexual... lo envío con el corazón acelerado.

La respuesta no se hace esperar. Me habla Ángel, y está emocionado con mi propuesta y mis fotos. Me propone conocernos para ver si hay feeling, tomar algo. Acepto. Dos días después me encuentro con él. Prefieren que sea él el que conozca a los candidatos en persona, Ana tiene mucho menos tiempo libre. Me entra la desconfianza. Mi instinto me impulsa a irme. Pero me quedo a tomar algo. Por suerte. Será la pareja con la que más veces comparta cama. Pero como estoy un poco mosca decido poner más condiciones de las que realmente tengo. Buscan a un chico depilado que se folle a Ana y que se deje follar por Ángel. Yo me niego en redondo. Le explico que no estoy depilado. Que me rasuro la zona púbica, pero nada más. Y sobre todo le cuento que en principio me cuesta que aflore mi vena bisexual. Que cuando me caliento no sé hasta dónde puedo llegar, pero que de entrada no quiero estar obligado a nada. Lo entiende. Nos llevamos bien. Acepta que no esté depilado y probar lo demás. Pasamos un rato divertido, y entonces él saca en mitad del bar un álbum de fotos. Me pide discreción y me lo entrega. En las fotos se ve a su mujer desnuda, en la playa y en una casa... me gusta. Estoy rodeado de gente pero se me pone muy dura. Nadie lo sabe, pero estoy empalmadísimo viendo a una mujer desnuda. Es una situación muy nueva para mí y muy morbosa... quedamos para el fin de semana.

Nos encontramos en un apartamento por horas. Está limpio, pero no me gusta. Ni un ápice de elegancia, pero bueno, es lo que hay. Ellos son encantadores... nos sentamos y comenzamos a hablar de todo un poco, durante un buen rato. Ella es muy guapa de cara, algo llenita y con unas curvas imponentes. Él es muy delgado, fibroso. Moreno y no muy alto. No se parecen en nada al tipo de gente que he encontrado en el ambiente liberal, ni en cuanto a su nivel socioeconómico ni al cultural. Pero son majos y tremendísimamente respetuosos. Abren una botella de cava que han traído, porque dicen que Ana es muy tímida, que tiene que coger confianza... igual que yo. Risas y charla después, ella anuncia que se va a al baño a refrescarse y a ponerse algo sexy. Mirando al suelo y medio avergonzada nos dice que quiere encontrarnos desnudos cuando vuelva... mi corazón da un vuelco. Me apetece, pero se me había olvidado.

Lleno de excitación recojo un poco las cosas de la cama y del sofá, para tener sitio. Él mientras se va desnudando, hasta quedarse en ropa interior. Yo hago lo mismo, muerto de vergüenza, y me siento a su lado. "A ver, enséñame cómo ha quedado tu rasurado", me pregunta con una sonrisa de forma muy respetuosa. No sé por qué, pero se me pone durísima sólo de oírlo... no sé, Ángel no me atrae, pero estoy cómodo y me da morbo desnudarme delante de un desconocido. Me quito los calzoncillos y veo que le gusta lo que ve. Pasa la mano por mi pubis, acariciando el milímetro de pelo que ha quedado. También mira mi polla durísima que está mirando al cielo y la coge con la mano: "qué grande y qué dura, me gusta tu polla". Se pone de pie y se quita lo que le queda de ropa, mostrando su cuerpo entero desnudo. Pequeño, fibroso, y con una polla bastante grande, debe estar cerca de los 20 centímetros. "¿Te gusta la mía?", me pregunta mientras se la coge cerrando el puño muy fuerte, "también está durísima... ¿quieres chupármela?". La situación me guía, y es todo muy morboso... de repente estoy de rodillas en el suelo jugando con mi lengua en su capullo. Mis labios recorren su polla de arriba a abajo, me gusta el sabor. Nunca había disfrutado de algo así. Noto su mano en mi cabeza y me echo para atrás, separándome un poco. No me había dado cuenta, pero su mujer está semidesnuda de rodillas a mi lado, sonriéndome y mirándome. En cuanto me separo de la polla de su marido ella se abalanza sobre mis labios y literalmente me come con mucha pasión. Su marido nos mira desde arriba, una mano en cada cabeza. Pasados unos minutos mete su polla entre nuestras bocas, y jugamos con ella con los labios y las lenguas... nos la pasamos, a veces está en mi boca a veces en la suya... qué sorpresa, nunca me había imaginado esta situación. Pero la estoy disfrutando...

Sin avisar Ángel se aparta de nosotros y pone a su mujer a cuatro patas. Tranquilo y autoritario, sin agresividad. Se la mete por detrás a la vez que Ana me pide que me acerque. Estoy de rodillas, y ella me la chupa mientras su marido la folla salvajemente. Ella grita mientras me masturba, descansa con mi polla en la boca, la chupa muy bien. Me doy cuenta de que él la domina a ella, y que ella me domina a mí. De forma casi imperceptible, me pone en la posición que quiere, me hace acariciarla en el punto exacto que sabe que le gusta, controla mis ritmos y mis deseos. Es morbo puro, juega con la actitud y con una mirada increíble... de repente Ángel empieza a resoplar y ella se me queda mirando fíjamente mientras su marido saca la polla y se corre sobre su espalda... un orgasmo tremendo y su piel cubierta de semen. Ella me sonríe y se centra en chupármela mientras su marido limpia su espalda con toallitas húmedas. Acelera, mete mi polla entera en su boca, hasta la garganta. Empieza a salivar, noto que está muy perra...

En cuanto está limpia me tumba en la cama y se sube encima de mí. Me pone el condón y empieza a cabalgarme muy despacio y muy profundo, mientras me besa. Vaya besos, no sé si estoy más excitado por cómo me folla o por su forma de besarme, por su forma de sujetar mi labio inferior entre los suyos y tirar de él o el jugueteo de su lengua sobre la mía... se incorpora, pone sus enormes pechos en mi cara. Quiere que se los coma, así que empiezo a besar suavemente sus pezones... me aprieta la cabeza, creo que no quiere jugar... paso a mordisquear sus tetas, a veces más suave y a veces un poco más fuerte... es lo que quiere, empieza a jadear, arquea la espalda sin dejar de apretarme contra sus pechos, grita. Seguimos así un buen rato, ella cabalgando mi polla con unas caderas de ensueño. Mi espalda no puede más, me vuelvo a tumbar. Según me recuesto veo a Ángel venir hacia mí. Mientras su mujer sigue follándome él mete su polla en mi boca. Ufff, está durísima de nuevo, qué rápido. Tiene cuarenta y muchos, pero muchísima potencia sexual. Se la chupo, me gusta sentir su enorme polla en mi boca mientras ella disfruta de la mía... qué morbazo! A veces Ángel saca su polla de mi boca para que se la chupe ella mientras sigue incansable sobre mí. Debe echar de menos un polla en la boca, porque mientras su marido intenta metérmela entera ella se levanta y vuelve a chupármela, esta vez muy fuerte, muy profundo. Creo que intenta que me corra, pero no es el momento. Hay veces que por muy bien que te la chupen sabes que para correrte necesitarás tu propio ritmo. Así que se pone a cuatro patas mientras me dice: "fóllame fuerte, haz que me corra". Veo su culo redondo y su piernas bien abiertas y no me lo pienso. Ana quiere caña, y a mí me apetece. Me levanto y de una sola embestida se la meto hasta el final, arrancándole un grito de puro placer: ¡Así, dame fuerte!


Y pierdo en control. Empiezo a chocar mi abdomen contra su culo, para que mi polla penetre lo más al fondo posible. Estoy fuera de mí, la cara enrojecida y disfrutando al máximo. Sigo así durante un buen rato, veo que su marido se sienta en el sofá y se masturba viendo a su mujer gemir como una perra. "Pero qué puta eres", le dice una y otra vez mientras ve cómo sus tetas se mueven arriba y abajo... ella gime mientras mis huevos chocan contra su clítoris en cada embestida. Noto los músculos de su vagina contraerse para buscar el orgasmo, definitivamente esta mujer se conoce muy bien a sí misma y le gusta disfrutar. Yo acelero, no estoy ni cerca de correrme cuando ella estalla en un orgasmo a la vez que su marido va a por el segundo... "sigue, sigue así, no pares" grita mientras se corre. Yo no paro, al revés, me hago daño cada vez que hundo mi polla en su coño empapado... sin serenarse ni nada, al pasar un par de minutos ella me suplica "córrete en mis tetas". De un salto me quito el preservativo y me masturbo mientras su marido la annima: "ufff, qué puta eres, cómo me gusta cuando te pones así... córrete en sus tetas, dale tu leche". Ufff, llevaba mucho esperma acumulado después de dos horas en esa habitación. Con un gran suspiro me derramo por todo su cuerpo, desde su boca hasta su ombligo, mientras ella se relame de placer...